Trabajo Social Clínico-Psicoterapia


 

La NASW  define al trabajador social clínico como aquel que está, por formación y experiencia, profesionalmente cualificado a un nivel de práctica autónoma, para proveer servicios directos de diagnóstico, preventivos y de tratamiento a individuos, familias o grupos cuyo funcionamiento está amenazado o afectado por stres social o psicológico o por deterioro de salud. Por tanto, como profesional de la atención de la salud que es, va a proporcionar apoyo a individuos y familias, y este apoyo es el que puede incluir a la psicoterapia. 

Gordon Hamilton en “Teoría y práctica de trabajo social de casos”, dejaba explícito que el trabajador social tenía que prepararse para administrar psicoterapia“Cuando alguien toma conciencia de su problema y quiere ser tratado no importa que dicho tratamiento sea considerado como parte del trabajo social o como terapia o psicoterapia. Lo importante es la demanda y que el tratamiento sea administrado por un profesional con una formación previa y reconocida. El trabajador social que esté interesado en la práctica de la psicoterapia  debe estar emocionalmente dispuesto a aprender sobre sí mismo y sobre los demás, por lo que es conveniente el propio análisis, si fuera posible, y un periodo de entrenamiento en el que se trate un buen número de casos bajo la estrecha supervisión de un profesional, y posteriormente con consultas”. 

Para Gordon Hamilton, el propósito de la psicoterapia es contribuir a que la persona logre satisfacciones más completas de sí misma, una mayor autodeterminación y una actuación social más creadora y cómoda. Esto significa menos angustia, placer más normal y saludable, y una mejor adaptación a las exigencias de la sociedad en el trabajo, en el juego y en otras relaciones. La terapia utiliza varias combinaciones técnicas expresivas o liberadoras -la reeducación, la comprensión y el apoyo-, todas dirigidas hacia la restauración de las fuerzas de la personalidad y asistidas por recursos sociales de los que se disponga.

Añadiría la importancia creadora del sí mismo y no tan solo de la personalidad, para que ambos personalidad y esencia puedan encontrar un equilibrio y una danza en la existencia, para así día a día cocrear nuestro mundo.

Silvia Manzanares Rodríguez